¿Tu cerebro te controla? o ¿Tu controlas el cerebro?

Publicado en por Ilan

 ¿Tienes un yo que controla tu cerebro, o es acaso el pensamiento una secreción del cerebro, como Darwin dijo? ¿Usas tu cerebro, o es tu cerebro quien te hace actuar? ¿Quién está al control? Estas son unas profundas cuestiones filosóficas que tienen una larga historia, y que algunos prefieren evitar.

 

La perspectiva fisicalista propone que el pensamiento es un epifenómeno de la actividad del cerebro; en palabras de Darwin, el pensamiento sería «una secreción del cerebro». Observaciones realizadas a lo largo del siglo 20 y del presente indican la presencia de una realidad distinta de la material, y que usa el cerebro como interfaz con el mundo material. El estudio de las interacciones entre las dos realidades que acepta el dualismo constituye un fascinante campo de estudio. Los resultados son congruentes con una realidad inmaterial de la naturaleza humana, congruente con una creación y una realidad que desciende en cascada «de arriba abajo», no según el materialismo evolucionista «de abajo arriba». Imagen cortesía de Aschoeke

Probablemente la respuesta no es lo uno o lo otro, porque sabemos que cambios físicos en el cerebro, debidos a drogas o a lesiones físicas, pueden ejercer unos profundos efectos sobre el yo —si es que hay alguno. Pero hay también muchos datos de que las personas pueden ejercer efectos sobre sus cerebros físicos mediante la toma de decisiones y la aplicación de la voluntad —igual que uno puede mandar a su brazo que se levante contrarrestando la acción de la gravedad. Algunos recientes descubrimientos sugieren que las opiniones de los neurocientíficos (de entre los que la mayoría durante mucho tiempo han tendido a respaldar el fisicalismo) parecen estar virando hacia una creencia en la existencia de un yo determinativo. 

 

1.Flexibilidad de la memoria: Las ratas tienen cerebros, también, y en tanto que a los humanos no les guste que les comparen con ellas, podríamos aprender algunas cosas de los aspectos físicos del cerebro de las ratas. Para empezar, la manera en que el cerebro almacena memoria es mucho más complicado que el viejo modelo de almacenamiento de los ordenadores. Science Daily informaba acerca de investigaciones en la Universidad de Minnesota que revelaba que «el fenómeno de la evocación de la memoria es un proceso cognitivo mucho más complejo que puede ayudar a un animal a mantener su representación interna del mundo, o su mapa cognitivo».

 

2. Hace tiempo que se sabe que el hipocampo está involucrado en la evocación de la memoria. En lugar de sólo reproducir una memoria de forma literal, el hipocampo proporciona una reproducción flexible. «Da a los animales la capacidad de planear nuevas rutas dentro de su medio», decía A. David Redish de la Facultad de Medicina de la Universidad de Minnesota. «Este proceso de evocación puede ser la manera en que el animal aprende cómo el mundo está interconectado, de modo que puede planear nuevas rutas o caminos». Esto casi suena a que la rata está en el asiento del conductor, no su cerebro. El artículo hablaba llanamente acerca del «proceso de toma de decisiones» de la rata. El cerebro no se limitaba a reproducir un registro grabado: «Las ratas no se limitaban a revisar una experiencia reciente para pasarla a la memoria a largo plazo», decía Science Daily. «Esto es importante porque la cognición cerebral y el proceso de toma de decisiones de los humanos son mal comprendidos». Alguien podría argumentar que los ordenadores exhiben también un proceso de toma de decisiones. Cierto —pero estos procesos han sido previamente programados inteligentemente por el designio de unos programadores conscientes. Pretender que los animales son capaces de tomas de decisiones a la vez que se dice que son productos físicos de la evolución sería una petición de principio respecto del fisicalismo. 

 

3.Terapia hormonal: PhysOrg da más materia para la reflexión al ensayo con la testosterona (véase 9/12/2009). Las mujeres involucradas en un juego de intercambio se comportaban realmente de manera más racional y equitativa cuando habían recibido testosterona sin saberlo. Debido a que las mujeres que habían recibido la hormona sin saberlo se comportaban de manera diferente que las que lo sabían, los efectos de las hormonas resultan más complejos de lo que se pensaba.

  1. Esto suscita interrogantes acerca de la singularidad de la mente humana. ¿Cómo se podrían realizar unos experimentos así en animales? ¿Cómo podrían saber lo que se les administra? Cómo podrían ellos tener ciertas expectativas de que una cierta hormona produciría un cierto tipo de conducta? Los autores de un artículo en Nature observaban que «la biología parece ejercer menos control sobre la conducta humana [que sobre otros animales]».
  2. Rehabilitación con autocontrol: Un hombre en tenía dificultades en su trabajo debido a varias lesiones traumáticas del cerebro, como conmociones por caídas del caballo cuando era joven. Se sentía descorazonado acerca de sus perspectivas para trabajar y vivir una vida normal, informaba PhysOrg, hasta que se dio cuenta, a sus 42 años, que no era cautivo de sus lesiones cerebrales. Oyó hablar de la «plasticidad del cerebro» —el concepto de que el cerebro puede sanar y aprender en todas las edades», Se dio cuenta de que unas capacidades que creía que habían desaparecido se podían volver a aprender. «Fue un alivio», decía: «Me ayudo a recuperar mi propio respeto y confianza en mí mismo. Me dio esperanza». El artículo observaba a continuación que «la neuroplasticidad, la capacidad del cerebro para adaptarse y cambiar a lo largo de la vida, está ganando mayor aceptación en los círculos médicos». El autor de un libro acerca del tema, el doctor Norman Doidge, considera que este es «el cambio más importante en nuestra comprensión del cerebro en cuatrocientos años».

«Durante muchísimo tiempo nuestros mejores y más brillantes neurocientíficos pensaban en el cerebro como una máquina, con piezas que realizaban cada una de ellas una sola función mental en un sitio determinado», escribió en un correo electrónico desde la Universidad de Toronto (también enseña en la Universidad de Columbia). «Creíamos que sus circuitos quedaban genéticamente fijados, y formados y finalizados durante la infancia.»

Esto significaba que los médicos daban por supuesto que poco podían hacer para ayudar a aquellos que tenían limitaciones mentales o lesiones cerebrales, dice —porque las máquinas no desarrollan nuevas piezas. El nuevo enfoque cambia esto: «Significa que muchos trastornos que creíamos que no podían tratarse tienen que ser abordados de nuevo.

Un médico contaba la historia de un paciente que había sufrido un derrame cerebral masivo. En cinco semanas pasó de un coma a una parálisis, y luego a salir andando del hospital. «El cerebro tiene la asombrosa capacidad de reorganizarse formando nuevas conexiones entre células cerebrales», continuaba.

La doctora Sandra Chapman es fundadora del Centro para Salud Cerebral en la Universidad de Texas, Ella observa: «Nuestro cerebro es una de las partes más modificables de todo nuestro organismo«. Pensemos en esto. Significa que el pensamiento intencionado podría ser tan importante para el cerebro como el ejercicio para el cuerpo; luego aconseja que realicemos un chequeo «de cuello para arriba» para encontrar áreas que precisen de mejora; por ejemplo, aprender a cómo concentrarnos, aprender a razonar, aprender a crear. Estas capacidades pueden mejorar con ejercicios por objetivos. Para los que estamos envejeciendo (el 100% de los humanos), significa también que no tenemos por qué contemplar un futuro de deterioro sin remedio, sino que realmente podemos mantener o mejorar nuestras capacidades mentales al ir envejeciendo. «Las personas, en sus 80 y 90, pueden hacer cosas increíbles», decía Chapman. «Puede que las hagan algo más lentamente, pero pueden hacerlas a un nivel mucho más profundo».

El artículo decía: «Es posible que las conexiones que el cerebro establece puedan hacerse incluso más profundas con la edad». Si es así, ¿resultan meramente en secreciones más profundas del cerebro, o proporcionan mejores herramientas al yo?


  1. El cerebro científico: Algunos experimentos realizados en el Instituto Max Planck para Investigación del Cerebro parecen desvelar que los humanos tienen una circuitería que los condiciona a pensar científicamente. Nuestros cerebros se sienten cómodos con resultados predecibles, pero se estresan ante los impredecibles. En PhysOrg se comentaba: «Esto sugiere que la principal tarea del cerebro, como la de un científico, es generar hipótesis acerca de lo que está sucediendo en el mundo exterior». ¿Tenemos todos un pequeño científico en nuestra cabeza? «Por ahora, la idea del cerebro científico se está extendiendo rápidamente por la comunidad de neurocientíficos y proporciona un novedoso enfoque para resolver cómo funciona el órgano más complejo del organismo humano», acababa diciendo el artículo.
  2. Controla tu corteza: Los científicos pueden observar ondas cerebrales que predicen cómo alguien se sentirá días después de una riña conyugal. Pero, ¿determinan esto las ondas cerebrales, o son las ondas un producto del control ejercido por el cónyuge? Science Daily informaba acerca de una investigación en Harvard de la que se hacía eco la publicación Biological Psychiatry y que parecía demostrar que la «actividad cerebral —específicamente en la región designada como la corteza prefrontal lateral— es un indicador mucho mejor» que la opinión convencional acerca de no ir encolerizado a la cama «acerca de cómo alguien se sentirá en los días posteriores a una riña con su cónyuge». Cuanta más actividad neural se observaba en la corteza prefrontal lateral, tanto más susceptible era el cónyuge a perdonar. Pero, ¿qué significa esto?

La doctora Christine Hooker «descubrió también que aquellos que exhibían una mayor actividad en la corteza prefrontal lateral y un mayor control emocional después de una riña exhibían un mayor control cognitivo en ensayos de laboratorio, lo que indicaba un vínculo entre el control de las emociones y unas capacidades más amplias de control cognitivo». Así, en tanto que las ondas cerebrales podrían servir como predictor de aquellos más vulnerables al estrés emocional después de una riña, no significa que el sujeto sea víctima de sus ondas cerebrales. Podría significar lo contrario —que los rasgos morales que una persona ha aprendido se pueden observar en las ondas cerebrales, al modo que las decisiones que uno toma acerca de su dieta se hacen visibles en la cintura. «Los científicos creen que lo que estamos observando en el escáner tiene pertinencia para la vida cotidiana, pero evidentemente no vivimos nuestras vidas en un escáner», observaba Hooker. La pertinencia es una propiedad conmutativa. Podría haber dicho también: «Nuestras vidas cotidianas tienen pertinencia para lo que vemos en el escáner».

  1. Adiestra tu cerebro: Según Science Daily, podemos escoger remodelar nuestros cerebros. Investigadores en la Universidad de Goldsmiths en Londres observaron cambios neuroplásticos como resultado del adiestramiento de las ondas cerebrales. «Demostraron que media hora de control voluntario de los ritmos del cerebro es suficiente para inducir un giro permanente en la excitabilidad cortical y en la función intracortical». El artículo proseguía diciendo: «Cosa extraordinaria, estos efectos posteriores son comparables en magnitud a los que se observan después de intervenciones con formas artificiales de estimulación cerebral involucrando pulsos magnéticos o eléctricos». Esto significa que se podrían sustituir unas intervenciones físicas dolorosas y arriesgadas (fármacos, electrochoques, etc.) por una «manera más natural» de modular la plasticidad cerebral mediante «el control interior de la actividad del propio cerebro». Este descubrimiento tiene «importantes implicaciones para futuras terapias cerebrales no farmacológicas y demanda una seria reexaminación y un respaldo más amplio de la investigación en neurorretroalimentación», proseguía diciendo el artículo. Control interno: ¿No es lo mismo que dominio propio?

Los proponentes del diseño inteligente son con la mayor frecuencia dualistas filosóficos —es decir, que aceptan una realidad mental (o espiritual) además de la realidad física. Parece que estos estudios, y otros parecidos, apoyan su postura. Denyse O’Leary, coautora de The Spiritual Brain [El cerebro espiritual], trataba acerca de algunos de estos descubrimientos en un podcast para ID the Future.

 

Está muy bien ver a neurocientíficos seculares tomando de nuevo en consideración la posibilidad de la existencia real de un yo que puede controlar el organismo. Pero hay un atajo para resolver el debate en favor del dualismo. Preguntemos a estos neurocientíficos, cuando están pensando acerca de esta cuestión, ¿quién está pensando en ello? Para ser consecuentes con su fisicalismo, tendrían que negar su propia identidad. Con esto se caería en la reducción al absurdo, lo que daría al interlocutor dualista la oportunidad para cerrar el debate. Lo mismo hacía el doctor Greg Bahnsen, que solía indicar a sus oponentes que el mero hecho de que apareciesen para debatir ya demostraba su argumento.


Cada una de las noticias reseñadas más arriba tiene sentido a la luz de la creación y sólo a la luz de la creación (el método de arriba abajo que supone un designio plasmado en un diseño inteligente), en base a dos razones: (1) la alternativa se refuta por sí misma, y (2) la experiencia uniforme demuestra que las entidades de toma de decisiones (robots, software) son productos de una mente que actúa con deliberación. Puede que esto no responda a todos los misterios que encontramos acerca del problema mente-organismo (por ejemplo, qué sucede con el yo cuando una persona en su envejecimiento exhibe demencia, las diferencias entre los estados mentales de animales y humanos, las interacciones entre el alma y el cerebro, etc.), pero es un marco coherente en el que se puede dar un empleo útil al pequeño científico que existe en tu cerebro. En caso contrario, ¿de qué serviría el letrero encima del escritorio de tantos creativos: «PIENSA»?

 

Fuente: Creation·Evolution Headlines Who’s In Control: Your Brain or You? 12/03/2010
Redacción: David Coppedge © 2010 Creation Safaris - www.creationsafaris.com
Traducción y adaptación: Santiago Escuain — © SEDIN 2010 - www.sedin.org

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